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Full text of "Ninon : comedia lírica en un acto, dividido en tres cuadros, original y en prosa"

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jmiMll  DE  LA  PÜEHTE  y  ALLEH-PERRIHS 


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COMEDIA  lírica 


EN  UN  ACTO,  DIVIDIDO  EN  TRES  CUADROS,  ORIGINAL  Y  EN  PROSA 


MÚSICA.  DEL 


M 


AESTRO   CHAPi 


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í;  'SI. 

Copyright,  by  the  authors,  1907s^(j>X     ^C  ^^% 

SOCIEDAD  DE  AUTORES  ESPAÑOLES 
NúAez  die  Balboa,  12 


]sri:]sro3sr 

COMEDIA  LÍRICA 
BN  DN  ACTO,  DIVIDIDO  EN  TRKS  CUADROS,  ORIOINAL  T  EN  PROSA 

D£ 

FERNÁNDEZ  DE  LA  PUENTE  y  ALLEN-PERKINS 


HUSICA.  DEL 


MAESTRO  CHAPÍ 


Estrenada  en  el  TEATRO   DE  LA  ZARZUELA  el  13  de 
Mayo  de  19j7 


^- 


MADRID 

«    V BLASCO  IMP.,  UaBQDSB  DB  SANTA  AKA,  II  OUP." 
Tgiétono  número S5t 

tS07 


Cli^dmhaHe    tuié>iji^eie    de    NINON, 
JuJ  aa^acíecidoJ  atHtaOó, 


REPARTO 


PERSONAJES  ACTORES 

NINON Pilar  Pérez. 

BEBEL María  Santa  Cruz. 

ROSINA Irene  Alba. 

MAD.  BOÜCHARD Manuela  González. 

LA  BELLA  PAQUITA Asunción  Pastor. 

MARGOT Paula  Abel. 

L  ANCANISTA  1.a Paz  Calzado. 

LUCIANO Carlos  RuEart. 

LÓPEZ    Antonio  González. 

MUSTAFÁ Aurelio  Delgado. 

EL  DUQUE Manuel  Caba. 

GASTÓN José  Galerón. 

LUIS Enrique  Rollant. 

ALFREDO Francisco  Vallejo. 

JUAN Manuel  Moncayo. 

ÜN  CHICO N.  N. 

Espectadores,  cocottes,  camareros,  compradores,  etc.,  etc. 
Coro  general 


La  acc^'in  en  París. — Época  actual 


Derecha  é  izquierda,  las  del  actor 


Decorado  de  Xaudaró  y  Gallo. 
Atrezzo  de  Vázquez. 


M. 


.  ^:!t?>a,'=*?'.':^r^í^ 


ACTO  ÜNICO 


CUADRO  PRIMERO 


B 


O 


o 


8 


o     o      o  ^_ 


^^.^ n 

^    _ 

A=Coluinnas. 

4— Ninon. 

B=Telón  con  embocadura. 

5— Luciano. 

C^^Escenario    con    tatlado    y 

G=I>uque. 

telón. 

7=Gastón. 

D=Forillo  de  jardín. 

8=Cocotte. 

O^Veladores  de  café. 

9=Luis, 

l=Bedel. 

lO^Cocotte. 

2=Rosina. 

ll=Alfredo. 

S=López, 

]ií=Cocotte 

Ci  ^  G 

K^ 

—  8  — 

Interior  de  un  CaféConcert  de  París,  de  primer  orden.  Al  fondo, 
un  escenario  donde  actúan,  j  delante,  una  pequeña  orquesta.  En 
primero  y  segundo  término,  columnas  figurando  que  continúa  el 
salón.  Mesas  repartidas  por  la  escena  real.  Lo  más  próximo  posi- 
ble á  la  batería,  tres  mesas  equidistanciadas.  Gran  profusión  de 
luces  eléctricas. 


ESCENA  PRIMERA 

BEBEL,  ROSINA  y  LÓPEZ  en  la  mesa  de  la  derecha.  Bebel  viste  de 
■coupletista  y  Rosina  y  López,  con  trajes  de  luces,  de  torera  y  tore- 
ro, respectivamente.  NINON  y  LUCIANO,  en  la  mesa  del  centro; 
aquella,  también  de  coupletista  y  él  de  frac.  El  DUQUE,  GASTÓN, 
LUIS  y  ALFREDO  y  dos  COCOTS  en  la  de  la  izquierda.  En  las 
demás  mesas,  público  abigarrado 

Música 


Unos 

¡Mozo,  cerveza!        ♦ 

Otros 

¡Mozo,  coñac! 

Otros 

¡Venga  Borgoña! 

Otros 

¡Trae  más  champán! 

Luc. 

No  mires  tanto. 

NiNON 

Déjame  en  paz. 

Bebel 

(¡Pobre  Luciano!) 

Oas. 

/ 

Luis 

>           ¡Esto  es  gozar! 

Alf. 

LÓPEZ 

¿Pido  un  ajenjo? 

Ros. 

¡Pide  un  bozal! 

Todos 

(Menos  los  artistas.) 

No  cabe  duda  alguna, 

París  es  un  edén, 

y  nada  en  él  tan  grato 

como  un  café  consert. 

La  música  y  el  baile 

invitan  al  placer, 

y  reinan  á  su  antojo 

el  vino  y  la  mujer. 

(suenan  tres  golpes  en  el  escenario.) 

^  9  — 


Mas  silencio  y  atención, 

que  otra  vez  se  alza  el  telón 

DuQ. 

¿Quién  ahora  cantará? 

COCOTS 

Eso  pronto  se  verá. 

Gas. 

La  niña  bonita, 

la  ingenua  Paquita. 

Luis 

Paquita,  la  bella. 

Alf 

Paquita,  la  estrella. 

DüQ. 

¿Es  buena? 

Gas. 

Tal  cual. 

Luis 

La  voz  es  de  grillo. 

DuQ. 

¿Y  canta? 

Alf. 

Muy  mal. 

ESCENA  II 

DICHOS.  La  orquesta  preludia,  descérrense  las   cortinas  del  escena- 
rio figurado  y  aparece  la  BELLA  PAQUITA  con  traje  de  coupletista. 
La  «claque>  aplaude  y  ella  saluda 

Ros.  De  fijo  que  corean 

su  estúpida  canción. 
LÓPEZ  Mas  á  ella  no  le  importa 

y  sigue  la  función. 


Paq.  Tengo  en  casa  un  gato  negro. 

PÚB.  [Cuánto  me  alegro! 

Paq.  Que  si  alguno  le  regaña. 

PÚB.  Muerde  y  araña. 

LÓPEZ  ¡Silencio,  señores,  que  no  se  oye  á  la  bella 

Paquita! 

Uno  ¿Es  usted  su  representante? 

Otro  ¡Callaree! 

Otro  ¡No  nos  da  la  gana! 


Paq.  Son  sus  patitas 

de  terciopelo, 
son  sus  ojitos 
color  de  cielo. 
¡Ay,  qué  bonito; 


—  10  - 

ay,  qué  travieso; 
con  gu  rabilo 
siempre  tan  tieso! 
Si  le  llamo  p">r  su  nombre, 
me  contesta:  ¡marra-miau! 
que  en  su  lengua  significa... 
FÚB.  ¡Que  le  gusta  el  estofaol 

Paq.  y  si  alguno  se  propasa 

en  mi  casa  con  Lulú, 
él,  sacando  las  uñitas, 
se  incomoda  y  dice...  ;fú! 
¡fú!  ¡fú! 
PÚB.  ¡Fú!  ¡fú! 

Paq.  ;Fú!  ¡fú! 

FÚB.  ¡Fú!  ¡fú! 

Paq.  ¡Qué  maullidos  da  mi  gato! 

PÚB.  Más  que  el  gato  mallas  tú. 

(sigue  la  orquesta,  Paquita  baila,  el  público  lleva  el 
compás  golpeando  con  las  cucharillas  sobre  el  servicio 
y  cae  el  telón  entre  aplausos  y  protestas.) 


ESCENA  III 


DICHOS,  menos  la  BELLA  PAQUITA 


Hablado 


LÓPEZ  ¡Escandalosos,  sinvergüenzaír!  ¿Y  este  es  un 

pueblo  culto? 

Ros.  ¡Cállate,  López!  (1) 

López  No  me  da  la  gana.  ¿Te  parece  á  tí  bien  que 

coreen  así  á  esa  pobre  muchacha?  Eso  se 
queda  para  mi  tierra,  cuando  en  la  plaza  de 
toros  llamamos  curros  á  los  concejales. 

Bebel  Tranquilícete  usted,  señor   López.  Esto  es 

cosa  corriente  en  los  cafés  consert  de  París. 

LÓPEZ  Lo  sé  por  experiencia,  señorita  Bebel,  y  lo 

lamento  por  ésta,  á  la  que  escalabran  el 
mejor  día  á  la  terminación  de  un  bolero. 

Ros.  ¿Tan  mal  lo  hago? 


(l)    Este  personaje  habla  con  acento  francés  muy  marcado. 


~  11  ^ 

LÓPEZ  ¿Tú  mal?  ¡Quién  dice  eso,  pichoncita  míal 

¡Si  pareces  una  peonza  de  las  que  bailaba 
3'0  de  chico  en  la  plaza  de  Oriente! 

Ros.  Mi  único  Doérito  es  ser  discípula  de  López, 

el  gran  López,  primer  bailarín  de  la  troup 
española,  que  fué  tan  celebrada  en  la  últi- 
ma exposición. 

LÓPEZ  No  me  recuerdes  lo  de  la  troupe,   que  me 

pongo  malo.  ¡Aun  tengo  presente  aquella 
catáí^trofe!  Yo,  inocente,  paseaba  por  la  ca- 
lle de  Sevilla  de  Madrid,  esperando  que  me 
lloviese  del  cielo  el  pan  nuestro  de  cada 
día,  cuando  cátate  que  se  me  presenta  un 
compañero  que  me  contrata  para  trabajar 
en  la  exposición  de  Paríí=.  Y  á  París  vine,  y 
al  mes  de  estar  aquí  craj,  el  empresario  que 
truena  y  López  en  plena  exposición. .  de 
morirse  de  hambre  y  á  pensar  otra  vez  en 
el  panecillo. 

líos.  Pero  siempre  hay  almas  piadosas... 

LÓPEZ  Y  enamoradas,  Kosina,  no  lo  niegues.  Mi 

garbo  torero  encendió  la  llama  de  amor  en 
tu  pecho  y... 

Ros.  Y  Dios  se  mostró  pr^^digo  contigo. 

LÓPEZ  jYa   lo  creo!   ¡Yo  soñaba  con  un  panecillo 

diario  y  me  encontré  con  una  francesilla 
para  toda  la  vida! 

Ros.  Me  enloqueció  su  modo  de  bailar  y  le  di  mi 

blanca  mano.  ¡Que  afán  tenía  de  aprender 
los  bailes  andalusos! 

LÓPEZ  Con  ellos  te  presentaste  al  público  de  París. 

Ros.  ¡Qué  noche  aquella! 

LÓPEZ  ]Sí,  qué  noche  aquella  y  las  sucesivas! 

Ros.  ¡Qué  de  aplausos,  qué  de  gritos!... 

LÓPEZ  Y  de  panecillos.   Dios  seguía  mostrándose 

pródigo.  Pero  arrojados  con  una  gracia,  con 
una  elegancia,  que  daba  gusto  recibirlos. 
No  era  cosa  de  burla,  no;  los  tiraban  de  ve- 
ras, en  el  colmo  del  entusiasmo,  y  claro, 
pues  no  había  más  remedio  que  recogerlos 
con  la  cara  sonriente.  Kosina,  amor  mío, 
permite  que  al  recordar  aquellos  tiempos,  te 
dedique  una  de  mis  más  fogosas  miradas. 

Ros.  López,  querube  mío;  que  hay  público. 


—  12  — 

Bebel  Al  verlos  así,  nadie  supondría  que  la  mayor 

parte  del  tiempo  se  llevan  ustedes  como 
perros  y  gatos. 

Ros.  .  Peor  se  llevan  otros.  Mira  si  no  á  Luciano 
,  y  Ninon. 

Bebíl  Pero  esos  no  son  matrimonio. 

Ros.  Afortunadamente  para  tí,  ¿no  es  eso? 

Bebel         jOh,  calla!... 

Ros.  Tonta,  más  que  tonta;  haberte  enamorado 

de  un  hombre  que  ni  se  fija  en  tí.  Míralo, 
bebiendo  con  los  ojos  á  nuestra  compañera 
Ninou,  que  está  deseando  deshacerse  de  él, 
para  que  el  Duque  le  ponga  coche. 

LÓPEZ  Yo  también  daría  algo  porque  me  lo  pusie- 

sen. 

Bebel  ¡Pobre  Luciano,  tan  bueno! 

LÓPEZ  Tan  excelente  artista. 

Ros.  Tan  tonto,  digo  yo. 

Gas.  Sí,  mi  querido  Duque;  lo  que  tú  necesitas 

es  alegría,  mucha  alegría.  ¿Y  quién  propor- 
ciona eso  si  no  el  champán  y  las  mujeres? 

DuQ.  [Brindo  por  la  más  gentil  artista  de  este 

Gafé-Consert! 

Gas.  ¡Bravo! 

Luis  ¡Muj^  bien  dicho! 

Alf.  ¡Eso  es  hablar! 

LÓPEZ  ¿Artista  y  gentil?  Eso  va  contigo.  Mé  es- 

camo, (a  Rosiua.) 

Luc.  Por  última  vez,  Ninon,  perdóname  el  arre- 

bato de  anoche,  y  vuelve  á  casa. 

Ninon  No,  y  mil  veces  no,  Luciano.  Tu  carácter 
me  infunde  n:iiedo;  eres  demasiado  celoso. 

Luc.  No  soy  yo  quien  te  infunde  miedo:  son  las 

privaciones,  la  pobreza,  los  sacrificios. 

Ninon  ¿Y  qué  si  fuera  eso?  ¿Por  ventura  no  tengo 
yo  derecho  á  gozar  de  la  vida  como  cual- 
quier otra? 

Luc.  No  me  decías  eso  cuando  te  recogí  del  arro- 

yo, cuando  tus  pies  chapoteaban  el  agua 
helada  de  los  boulevares. 

Ninon         ¡Qué  sabía  yo  entonces  del  mundo! 

Luc.  ¿De  modo  que   estás  resuelta  á  que  nos  se- 

paremos para  siempre? 

Ninon         Tú  me  obligas  á  ello. 


13  — 


Luc.  ¿Yo?  Tu  ambición  desmedida  es  quien   te 

empuja.  Eres  mala.  ¡Mala  mujer,  mala  ma- 
dre! 

NiNüN         Busca  otra  mejor. 

Luc.  (Transición.)  Vamos,  vuelvc  en  tí,  pobre  loca, 

aun  es  tiempo,  si  no  por  mí.  por  nuestra 
hija;  por  nuestra  pobre  Margot,  inocente  de 
toda  culpa.  No  abandones  un  hogar,  si  bien 
falto  de  lujo,  sobrado  de  cariño.  ¡No  te  mar- 
ches, Ninonl...  ¡No  *e  marches!  (suplicante  y 

casi  lloroso.) 

NiNON  Ese  hogar  de  que  me  hablas,  me  da  miedo. 
Nuestra  unión  se  ha  hecho  odiosa. 

Llc.  Si  no  por  mí,  por  nuestra  hija,  que  requie- 

re tus  cuidados  de  madre. 

NiNON  Y  bien,  dámela,  la  llevaré  conmigo. 

Luc.  ¿Para  qué? 

NiNON  Para  tenerla  junto  á  mí. 

Luc.  ¿Para  tenerla  junto  á  tí?  (colérico.)  No,  si  te 

conozco;  si  leo  tu  pensamiento.  No  es  el  amor 
de  madre  quien  dicta  ese  deseo;  es  el  cálculo 
frío  que  domina  todos  tus  actos. 

NiNON         ¿Qué  quieres  decir? 

Luc.  Que  mi  hija  no  se  separará  de  mí,  ni  saldrá 

de  mi  casa.  Que  prefiero  que  no  tenga  ma- 
dre á  que  se  avergüence  de  ella. 

NiNON         ¡Luciano! 

Luc.  ¡Oh! ..  Te  creía  mala.  ¡Eres  infame! 

NiNON         ¡Basta! 

Luc.  Reflexiona  á  lo  que  te  expones. 

NiNON  ¿También  amenazas?  ¡No  te  creía  tan  co- 
barde! 

Luc.  ¡Ninon!  Sí,  dices  bien,  debo  ser  un  cobarde 

cuando  no  te  mato  ahora  mismo,  (cogiéndola 

fuertemente  de  un  brazo.) 

NiNON  ¡Suelta,  me  haces  daño! 

LÓPEZ  ¡Eh!  ¿Qué  es  eso?  (Levantándose.) 

Luc  ¡Infame,  infame! 

NiNON  ¡Suelta,  suelta! 

GoR.  1.0  I  ¿Qué  pasa? 

GoR.  2.0  j  ¿Qué  sucede? 

(Todos  se  levantan;  López  se  interpone;  Bebel  y  Rosi- 
na  cogen  á  Luciano  y  tratan  de  llevárselo  á  su  mesa: 
gran  animación.) 


-  M  — 


LÓPtíZ 
Bebel 

NiNON 

Luc. 
Ros. 

LÓPEZ 

^'iNON 
LÓPEZ 


NiNON 
LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 


Bebal 

NíNoN 

Bebel 
López 

Ros. 

Lóp  tz 

R-s. 

López 

Ros. 

Bebel 


¡Eh,  Luciano,  Ninon! 
¡Por  Dios,  Luciano! 
Henaos  concluido  para  sieñapre. 
¡Sí,  para  siemprel 
¿Pero  qué  ha  sido  eso,  Luciano? 
¿Pero  qué  demonios  os  pasa? 
¿Y  á  usted  qué  le  importa?  (1) 
Pues  eí  que  n)e  importa.  Luciano  es  com- 
pañt^ro  mío;  tú  eres  compañera  mía;  todos 
formamos  una  compañía  y  mi  mujer  es  el 
sargento  de  la  compañía  y   j'o,  en  nombre 
de  mi  sargento,  vengo   á  poner  la  debida 
paz  entre  vosotros. 

Déjeme  usted  en  paz,   no  estoy  para  bro- 
mas, (se  sienta  ) 
Está  bien.  (¡Cómo  me  impongo!) 

(vuelve  al  grupo  que  forman  Bebel,  Rosina  y  Lucia- 
no,  que  continúan  de  pie  junto  á  la  mesa  de  la  dere- 
cha. Una  coupletista  se  acerca  á  la  mesa  de  Ninon  y 
figura  hablar  con  ella.) 

Tonto,  no  sufras  por  esa  mujer,  que  no  lo 
merece. 

Rortina  tiene  razón.  Tu  infelicidad  consiste 
en  no  haber  sabido  elegir  plato  en  el  7'esto- 
rant  del  amor;  te  encaprichaste  por  un  sor- 
bete de  fresa  y  cólico  seguro.  Paia  otra  vez 
imítame  á  mí.  Magras,  magras  con  tomat»-, 
que  estas  no  hacen  daño.  (Por  Rosina.) 
Siéntate  aquí,  donde  se  te  aprecia  de  veras. 
Más  valía  que  te  hubieras  fijado  en  Bebel, 
que  también  está  sola  en  el  mundo. 
¿Te  quieres  callar? 

Anda,  siéntate,  y  nos  beberemos  una  copa 
de  champan  á  la  Falud  de  ésta. 
¿Qué  lujo  es  ese  de  champan? 
No«  han  subido  el  sueldo. 

¿Sí?...  (Muy  contenta.) 

Sí.  Ahora  nos  pagan  en  el  entresuelo. 

Estúpido. 

(a  Luciano.)  Olvídala.  Esa  mujer  no  es  digna 

He   que   la   quiera   un    hombre  tan  bueno 

como  tú. 


[l)    Luciano— Bebel— Rosina— López— Ninon,  etc. 


—  15  — 


DUQ. 


NiNON 

Luc. 


LÓPEZ 


Bebal 
Ros. 

LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 


¡Señores,  con  permiso! 

(Durante  el  diálogo  anterior  el  Duque  ha  llamado  á 
Juan,  el  camarero  que  figura  haber  ido  con  un  recado 
del  Duque  á  Ninon  y  con  la  contestación  de  ésta  al 
Duque,  que  se  levanta  del  sitio  donde  estaba  y  se  di- 
dirige a  la  mesu  de  Ninon.  La  coupletista  que  estaba 
con  ésta,  al  ver  llegar  al  Duque,  se  va.) 

(Ya  viene.) 

¿Eh?  ¡Sí!  El   Duque  se  acerca  á  su  mesa  y 
y  ella  le  acoge  sonriente  y  le  invita  á  sen- 
tarse... ¡Ah...  miserable!  (se  levanta.) 
(Deteniéndole.)  ¡Quieto  aquí!  Déjala  que  se  la 
lleve  el  diablo,  y  si  es  en  automóvil  mejor: 
así  se  estrellará  más  pronto.  ¡Vamos,  Rosi- 
na,  Bebel,  lleváosle  adentro! 
Sí,  sí,  vamos  adentro. 
¿Y  tú? 

Yo  afuera,  afuera. 
Ojo  con  lo  que  haces. 

No  temas;  voy  á  ver  si  encuentro  quien  me 
ponga  coche. 

(Entre  Bebel  y  Rosina  se  llevan  á   Luciano  por  la  de- 
recha,) 


ESCENA  IV 

DICHOS,    menos    ROSINA,  BKBEL  y  LUCIANO;  á    poco  MUSTAFÁ 
por  la  izquierda 


LÓPEZ  ¡Ay...  si  en  lugar  de  duques  caprichosos,  vi- 

niesen aquí  duquesas  sensibles!  Porque... 
yo  no  seré  una  arrogante  figura,  pero  como 
vistoso,  lo  estoy.  ¡Vaya  si  lo  estoy!  ¡Calle,  el 
empresario  de  Túnez!  ¡Cayó  cena!  ¡Aquí, 
amigo  Mustafá,  aquí! 

Mus.  ¡Oh,  señog  de  Lopes!  ¿^Cómo  dise  que  es  que 

le  va? 

LÓPEZ  Tres  jolies  bien,  caro  amicM. 

Mus.  Puede  paglarme  en  espagnolo.  Conosco  tontas 

las  langues  europees.  ¿E  la  madam? 

López  Como   siempre.   Tr  ajelan  do    de    la   olla 

grande. 


—  16  — 

Mus.  ¡Oh!  Eso  de  traguelag,  desconosido  mío. 

LÓPEZ  Porque  le  falta  á  usted  aprender  otro  idioma. 

Mus.  ¿Qué  idioma? 

LÓPEZ  El  primero  del  mundo.  El  caló. 

Mus.  ¿Y  dónde  aprendeg  eso? 

LÓPEZ  En  mi  tierra.  Allí  parlan  le  caló,  lo  mesmi  en 

la  pías  de  la  Sebade  que  en  les  Corps  Colegis- 

ladeur. 
Mus .  ¿  Voste  seg  ondolus? 

López  Eso  cree  todo  el  que  ve  mi  planta  torera; 

pero  á  usted  no  tengo  por  qué  engañarlo. 

Soy  nacido  en  Carabanchel  de  Arriba. 
Mus.  ¿Y  á  dónde  caeg  eso? 

LÓPEZ  Encima  de  Carabanchel  de  abajo. 

Mus.  ¿Haber  allí  afisión  al  toreo? 

López  ¿Allí?  En  tonta  la  Espagne. 

Mus .  ¿E  muqueres  con  navacas  en  las  ligas? 

J  ÓPEZ  ¡Pero  hombre!  Si  eso  es  un  cuento  de  las 

mil  y  una  nuit. 
Mus .  ¿üe  vegas? 

López  Y  tan  de  veras. 

Mus.  Pues  aquí  y  en  Túnez  creerlo  todo  el  mundo. 

López  También  si  lo  viesen  á  usted  en  mi  tierra 

se  figurarían  que  vendía  usted  babuchas. 
Mus .  Seg  muy  grasioso. 

López  Y  qué:  ¿tiene   usted  ya  todos  los  artistas 

que  necesitaba  para  su  teatro? 
Mus.  Casi  todos.  Sólo  me  falta  contratag  á  aquella 

coven  que  cantó  antes. 
López  Me  parece  que  llega  usted  tarde.  Esa,  si  no 

se  ha  contratado  ya,  le  falta  mny  poco. 
Mus.  (Oh...  dagme  mucha  lastima  porque  ser  guapi. 

LÓPEZ  ¡Ah...   tunecino!   (Dándole  un   golpecito  en  la  ba- 

rriga.) 

Mus.  Allí  agradag  al  publico  las  agtistas  agogantes 

que  llenan  la  escena. 

LÓPEZ  ¿Las  que  llenan  la  escei^a?  Mi  mujer:   con- 

trate usted  á  mi  mujer. 

Mus.  Touto  se  andagá. 

LÓPEZ  No  está  bien  que  yo  lo  diga,  pero  somos  una 

pareja  de  baile  como  hay  pocas.  Si  usted 
viera  lo  ágil  que  está  Rosina  á  pesar  de  su 
gordura. 

Mus.  ¿Si?... 


—  17  — 


LÓPEZ  Una  cosa  atroz.  Lo  que  más  trabajo  le  cues- 

ta es  empezar;  pero  una  vez  hecho  el  primer 
esfuerzo,  tan  pronto  pone  los  pies  allá,  como 

allí    como    aquí,  (señalándose  á  la  región  glútea.) 

Mus.  Seg  ngtiséa  de  peso. 

López  Once  arrobas  justas. 

Mus.  Pues  ya  tratagueynos  de  la  contrata  de  uste- 

des paga  mi  próximo  viaque. 
LÓPEZ  ¿Palabra? 

Mus.  Palabra. 

LÓPEZ  Moro:  vengan  esos  dátiles.  (Se  dan  la  mano.) 

Mus.  Tomaguemos  una  copita  de  champán 

LÓPEZ  Y  unos  emparedados.  Yo  no  puedo  beber 

si  no  como. 

Mus.  \Garsón\ 

LÓPEZ  (¿Eh?) 

Mus.  iGai'SÓnl 

LÓPEZ  (¡Ah!  Creí  que  me  había  llamado   gorrón.) 

(Se  acerca  el  mozo  y  les  sirve.) 

NiNON         Mucha  seguridad  tenia  usted  en  su  éxito. 

DuQ.  Muchísima. 

NiNON         ¿Y  en  qué  ha  podido  usted  fundarla? 

DuQ.  £n  que  es  usted  muy  bonita  y  en  que  hace 

mucho  frío  en  París  para  vivir  todo  el  in- 
vierno en  un  desván  y  recorrer  á  pie  los 
Boulevares. 

KiNON  Tiene  usted  razón.  Esta  vida  que  arrastro  es 
de  una  frialdad  siberiana. 

DuQ.  Pues  yo  me  encargo  de  que  disfrute  usted 

una  eterna  primavera. 

NiNON         Dios  lo  haga. 

DüQ.  ¿Con  que  quedamos  en  que  esta  misma  no- 

che se  despide  usted  del  director  de  la  Com- 
pañía? 

NiNON         Esta  misma  noche. 

DuQ.  ¿Y  en  que  la  espero  á  usted  á  cenar  en  el 

Americano? 

JSiNON  A  la  una  en  punto. 

DuQ.  Pues  hasta  la  una.  ¡Juanl 

JuAí^J  Mande  el  señor  Duque. 

DuQ.  El  abrigo.  Mi  chofer  queda  á  las  órdenes  de 

usted. 

NiNON  Gracias. 

DuQ.  Hasta  luego. 


—  18  — 

NiNON  Hasta  luego.  (e1   Duque  se  llega  á  la  mesa  de    sus 

amigos  primera  izquierda  y  se  despide;  paga  y  se  va. 
Niaon  se  levanta  de  la  mesa  y  se  dirige  hacia  la  dere- 
cha, por  donde  sale  Bebel,  que  la  detiene.) 


ESCENA  V 

DICUOS,  menos  el  DUQUE  y  á  más  BEBEL  y  ROSINA 


Bebel  ¡Ninon! 

NiNON  ¿Qué  quieres? 

Bebel  Ten  compasión  del  pobre  Luciano:  piensa 

en  tu  hija. 
Ninon         ¡Déjame  en  paz!  ¿Quién  te  mete  donde  no 

te  llaman? 
Ros.  Eres  cruel,  eres  mala. 

Ninon  Y  tú  imbécil. 

Ros.  ¿Imbécil  á  mí?  ¡Se  queda  sin  moño!  (Ninon  se 

va  por  la  derecha.) 

Bebel  Déjala,  no  des  un  escándalo. 

Ros.  Ya  te  cogeré  yo  en  la  calle,  sinvergonzona. 

Pero  López,  que  va  á  comenzar  nuestro  nú- 
mero. 

LÓPEZ  Ven,  ven  aquí  que  te  presente  á  este  caba- 

llero. 

Ros.  Tanto  ^iisto. 

Mus.  Ser  muy  complasido.  (1) 

LÓPEZ  Mr.  Mustafá,  empresario  de  uno  de  los  tea- 

tros de  Túnez. 

Ros.  Muy  señor  mío. 

LÓPEZ  Mi  señora. 

Mus.  A  las  suas  plantas. 

Ros.  (¡Qué  arrogante  figura!) 

López  (Como  le  hagas  otra  reverencia  te  acogoto.) 

Mus.  Seré  moito  gustoso  en  ver  esta  nuit  il  suo  tra- 

buco. 

López  No,  esta  noche  no. 

Mu?.  ¿Per  qué? 


(l)    ilustafá— López— Rosiua— Bebel,  etc. 


—  19  — 

LÓPEZ  Porque  esta  noche  estoy  un  poco  indispues- 

to y...  (y  8i  nos  ves  no  nos  contratas.) 

Mus.  Entonses  á  la  vuelta. 

LÓPFz  Sí,  cuando  estemos  en  la  plenitud  de  nues- 

tras facultades.  Tú,  adentro. 

Eos.  Servidora  de  usted,  señor  Mustafá. 

Mus.  Reconózcame  como  un  admigador  más. 

LÓPEZ  Mustafá,  ahueca. 

Mus.  ¡A.h,  BPñor  Lúpez,  hasta  maten! 

LÓPEZ  Eso.  (¡Hasta  que  nos  matenl)  ¡Bona  ni  tinga! 

(Pues  no  miraba  poco  el  moro  este  á  mi  Ro- 
sina.  |Me  parece  que  estoy  algo   escamattol) 

(Rosina  se  va  por  la  derecha.  López  detrás  de  ella, 
Mustafá  se  va  por  la  izquierda.  Entra  un  Chico  que 
después  de  mirar  por  todos  lados  dirígese  á  Juan  que 
está  hablando  con  Bebel.) 


ESCENA  VI 

BEBEL,  JUAN,  GASTÓN,  LUIS,   ALFREDO,    COCOTS  I.""    y    2.*    Pú- 
blico, CORO  GENERAL  y  un  CHICO 

Chico  ¿El  señor  Luciano? 

Juan  ,iQué  quieres? 

Chico  Verle. 

Juan  No  se  puede  pasar  al  escenario;  espera   que 

salga. 

Chico  Llevo  mucha  prisa. 

Juan  Pues  no  te  esperes,  (se  retira.)  (1) 

Bebel  ¿Qué  es  eso,  chico,  para  qué  buscas  al  señor 

Luciano? 

Chico  Para  darle  un  recado  de  parte  de  mi  madre 

la  señora  Renard. 

Bebel  ¿Su  portera? 

Chico  Justamente. 

Bebel  Pues  dímelo  á  mí  que  yo  soy   artista  tam- 

bién y  puedo  pasar  á  dárselo. 

Ch  co  Bueno,  pues  dígale  usted  de  parte   de   mi 

madre,  que  cuando  acabe  de  trabajar  vaya 
corriendo,  que  su  hija  se  ha  puesto  mala. 


(l)    Juan— Chico— Bebel. 


—  20    - 

Bebel  ¡Jesús!  ¡Pobre  Margot,  pobre  Lucianol 

Chico  Quede  usted  con  Dios,  señora,  y  no  deje  us- 

ted de  darle  el  recado  (se  va  i^.quierda.) 
Bebel  (¡Dios  míül  ¡Todas  las  desgracias  á  un  tiem- 

po! ¿Y  cómo  se  lo  digo  yo,  así  de  repente? 
¡No,  no,  sería  matarlo!  ¡Qué  desgracia,  señor, 

qué  desgracia!)  (Se  va,  derecha  ) 


ESCENA  VII 

JUAN,    GASTÓN,    LUIS   y  ALFREDO.  En  el  escenario  figurado  RO- 

SINA  7  LÓPEZ.  Las  mesas  llenas  de  público.  Suenan  tres  golpes  en.- 

el  escenario.  Salen  al  escenario  Rosina  y  López 

*      Música 

líos.  Con  la  navaja  en  la  liga 

y  mis  endares  toreros, 
dicen  los  hombres  al  verme... 

LÓPEZ  ¡Ahí  te  coja  uq  berrendo! 

Con  el  trabuco  en  la  mano 
voy  diciendo,  no  me  mates: 
y  las  señoras  me  tiran... 

Ros.  ¡Berengenas  y  tomates! 


r  rkiAi  I  Moreno. 

LosDus  ¡O^é'j  Morena. 

¡Viva  tu  sal! 
¡Con  microscopio 
ni  telescopio 
en  todo  el  orbe 
se  halla  otro  igual! 


LÓPEZ  Yo  tengo  muy  mala  sangre, 

me  llaman  el  Gitanazo; 

le  doy  un  tiro  á  mi  son.bra. 
Ros.    *  Y  al  más  amigo  un  sablazo. 

Me  llaman  la  Gitanilla; 

yo  tengo  sangre  española; 

yo  robo  los  corazones.  . 
I^ÓPEZ  ¡[Maldita  seas,  ladrona!! 


—  21  — 

^,,,\  Moreno. 
Los  DOS  lOle!  J  ^^^^^^^ 

jViva  tu  salí 
etc.,  etc. 

(Gran  animación:  ellos  bailan  y  el  público  les  jalea  y 
arroja  al  escenario  panecillos  y  terrones  de  azúcar. 
Cae  el  telón.) 

Juan  ¡La  cadril^  señores,  la  cadrill 

(Cada  uno  de  los  espectadores  retira  su  silla  entre 
bastidores;  los  mozos  se  llevan  las  mesas.) 


ESCENA  VIII 

BEBEL,  Público 

Hablado 

iPobreciiío,  qué  triste  se  ha  puesto  al  saber 
que  Margot  está  mala!  Lo  ha  llamado  el  di- 
rector... ¿si  irán  á  despedirlo  de  la  compa- 
ñía...? ¡Yo  me  iría  con  él  á  cuidar  á  su  hija... 
pero  no  me  atrevo  á  decirle  nada!  (Resuelta- 
mente.) ¿Y  para  qué  decírselo?  ¡A  su  casa, 
Bebel,  á  su  casa,  que  más  vale  la  salud  de 
esa  pobrecita  niña,  que  lo  que  puedan  de- 
cir de  tí!  (Vase  izquierda.) 


ESCENA    IX 
Música 

Público  y  CANCANISTAS.  Salen  por  cada  lado   dos   parejas  de   Can- 

canistas  y  después  una  primera  bailarina.  Bailan  un   can-cán    desen  - 

frenado,  y  al  concluir  se  van  todos  por  la  izquierda  como   si  fuesen 

á  una  bacanal (1) 


(l)    El  efecto  de  este  número  estriba  en  que  lo  baile  una  verdadera 
cancanista  de  primera  fuerza. 


—  22  — 

ESCENA  X 

LÓPEZ     y    ROSINA 

Hablado 

Ros.  Anda,  López,  no  te  entretengas,  que  vamo» 

á  perder  el  ómnibus  y  estoy  cansadísinna. 
LÓPEZ  ¡Dios  sigue  mostrándose  pródigo!  (Eiia  saie- 

con  un  cabá  en  la  mano  y  él  con  un  pañuelo  grande, 
atado  por  las  cuatro  puntas,  lleno  de  pan  y  terrones 
de   azúcar.) 

Ros  Anda  de  prisa,  hombre. 

LÓPEZ  No  me  deja  correr  el  peso  de  la  gloria. 

Kos.  ¿Qué  traes  ahí? 

LÓPEZ  Media  arroba  de  entu¡?iasmo. 

Kos.  ;Qué  triunfo  el  nuestro! 

López  ¡Y  qué  costumbres  tan  dulces  las  de  tu& 

paisanos!  (chupando  un  terrón  de  azúcar.) 

Ros.  De  prisita,  que  se  hace  tarde. 

López  Oye,  cielito  mío;  ¿y  no  te  parecería  bien 

que  tomáramos  un  bocadito  antes  de  acos- 
tarnos? 

Ros.  No,  precioso,  pasarías  luego  muy  mala  no- 

che. 

LÓPFz  Peor  que  de  costumbre,  imposible. 

Ros.  Lo  que  tú  quisieras  era  irte  por  ahí  de  juer- 

guecita.  ¿No  es  eso,  gorrioncito  mío? 

LÓPEZ  Eso    es,    golondrinita   de    mis    entretelas,, 

eso  es. 

Ros.  Pues...   nun  dan.  (sonando  el  portamonedas  y  jén- 

dose.) 

LÓPEZ  Oye,  anémona  sensible,  tímida  gacela,  pi- 

choncita  de  mi  corazón.  ¡Dios  mío!  ¿Por  qué 
me  casaría  yo  con  este  hipopótamo?  (saie  co- 
rriendo detrás  de  ella  por  la  izquierda.) 


—  23  — 


ESCENA  XI 

LUCIANO,  á  poco  NlNON.  MomentoB  antes  de  atacarla  orquesta  sale 
Lneiauo,  que  se  detiene  en  el  centro  de  la  escena 

Música 

Lüc.  Sí,  yo  debo  esperar  un  instante 

que  salga  Ninon. 
Yo  le  debo  decir  que  está  enferma 

mi  pobre  Margot. 
Si  á  seguirme  se  niega...  ¡Dios  mío, 

pensarlo  da  horrorl 
No  es  posible  que  tenga  una  madre 

tan  mal  corazón. 


¡Ella!  (1) 
NiNON  (¡Luciano!) 

Luc.  Oye  un  instante. 

NiNON  (¿Qué  me  querrá?) 

Luc.  Tengo  que  hablarte. 

NiNON  Si  has  de  ser  breve, 

puedes  hablar. 


l>uc.  No  es,  Ninon,  el  que  á  tí  llega 

el  amante  despreciado; 
es  el  padre  desdichado 
que  te  implora  compasión. 
¡Qué  será  sin  tus  caricias 
/  del  amor  de  mis  amores! 

¡No  acrecientes  mis  dolores, 
ten  piedad  de  mi  Margot! 

NiNON  No  te  agravien  mis  palabras 

ni  te  eooje  mi  desvío, 
pero  siento  miedo  y  frío, 
mucho  frío  junto  á  tí. 


(l)    Ninou— Luciano. 


—  24  — 

Pero  dame  á  la  hija  mía, 
al  amor  de  mis  amores, 
y  que  libre  de  temores 
viva  siempre  junto  á  mí. 


Luc.  ¿Ella  contigo? 

Solo  ha  de  ser 
cuando  vivamos 
juntos  los  tres. 

NiNON  Siendo  á  tal  precio, 

no  quiera  Dios. 
Nc  es  admisible 
la  condición.  (1) 


Luc.  Pues  oye,  desdichada, 

enferma  tu  hija  está. 

Sin  duda  en  su  delirio 

tu  nombre  evocará. 
NiNON  ¡Mentira! 

Luc.  ¡No,  lo  juro! 

¡Me  acaban  de  avisarl 

¡Conmigo  ven  á  verla! 
NiNON  ¡Contigo,  no,  jamás! 

Sabiendo  que  me  esperan, 

me  quieres  engañar. 
Luc.  Detente,  no  te  engaño,  (sujetándola. 

NiNON  (Desasiéndose  de  él.) 

Al  fin  me  has  de  dejar. 


Luc.  ¡No  huyas  así,  Ninon,  del  lado  mío, 

piensa  en  la  pobre  víctima  inocente! 
Ninon  ¡Me  espera  junto  á  tí  morir  de  frío! 

Luc.  ¡Tu  frío  irá  contigo  eternamente! 


Vete  ya,  mala  madre,  y  que  el  cielo 
castigue  muy  pronto 
tu  mal  corazón. 


(l)     Luciuno— Ninon. 


—  26  — 

Para  tí  no  haya  paz  ni  consuelo, 
y  Dios  te  maldiga 
lo  mismo  que  yo. 
NiNON  Que  por  miedo  á  tus  celos  te  deje, 

no  es  prueba,  Luciano, 
de  mal  corazón. 
Déjame  que  por  siempre  me  aleje, 
que  el  tiempo  mitiga 
las  penas  de  amor. 

(Ninon  se  va  y  Luciano  intenta  ir  tras  ella,  pero  al  fia 
se  detiene  anonadado  por  el  dolor.) 


MUTACIÓN 


—  26  — 


CUADRO  SEGUNDO 


A=Fachada  del  Café  Concert  con  puerta  practicable. 
B^'Fachada  del  Bazar,  con  escaparate  y  puerta  practicable. 
C=Rompimieutos  de  árboles. 
D=Telón  perspectiva  del  Boulevard. 

La  escena  representa  un  Boulevard.  A  la  derecha  entrada  al  Café- 
Concert,  en  cuya  puerta  habrá  un  cartel  del  día.  A  la  izquierda 
una  tienda  de  juguetes  con  escaparate  iluminado  y  en  sitio  muy 
visible  varias  muñecas.  Es  al  obscurecer.  Mucha  animación. 


ESCENA   PRIMERA 

Vendedores  ambulantes,  Público;  luego  LÓPEZ 


Veno,  l.*^ 
Vend.  2  ' 


Música 

¡La  alegría  de  los  niños! 
¿Quién  me  compra  este  tambor? 
La  trompeta  de  la  fama. 


Vend.  3.*' 


Vend.  1.^ 
Vend.  2/* 
Vend.  3.^ 
Vend.  1.^ 
Vend.  2.^ 


—  27    ^ 

Un  caballo  de  cartón, 
copia  exacta  del  que  tuvo 
nuestro  gran  Napoleón. 
Corre  más  que  un  automóvil, 
no  atropella  ni  da  olor. 
¡Monos  sabios! 

¡Tentetiesos! 
¡Bicicletas! 

¡  \ros! 

¡Clownsl 


Mujeres        (Por  parejas.) 

Mira,  maridito, 
mira  qué  bonito, 
qué  lindos  juguetes 
qué  baratos  son. 
Es  el  dulce  ensueño 
de  nuestro  pequeño, 
toda  su  alegría, 
toda  su  ilusión. 
Si  por  la  mañana, 
tras  de  la  ventana, 
no  tiene  juguetes 
como  los  demás, 
los  dulces  halagos 
de  los  Reyes  Magos 
sobre  tus  mejillas 
no  cosecharás. 

Hombres      (como  si  ajustasen  cuentas.) 

Tres  y  dos  son  cinco 
y  cuatro  son  nueve, 
trece,  dieciocho, 
veinte...  veintitrés... 
Nada,  que  no  sale 
por  más  que  me  afano 
la  dichosa  cuenta 
para  fin  de  mes. 

MujtREs  Sable  y  escopeta 

para  el  pequeñito, 
que  tiene  tendencias 
á  ser  militar. 

Otras  Una  biciclpta, 

un  tambor  y  un  pito 


—  28  — 

para  el  otro  nene 
que  ya  sabe  andar. 
Hombres  Paso  porque  compres 

una  bicicleta, 
paso  por  el  aro, 
por  el  pito  no; 
que  tambor  y  pito 
dentro  de  la  casa 
por  la  mañanita 
no  lo  aguanto  yo. 
LÓPEZ  Esta  sí  que  es  la  gran  maravilla, 

el  juguete  de  moda  en  París, 
la  expulsión  de  la  negra  polilla 
que  se  estaba  comiendo  al  país. 


I 


Cuando  estos  del  babero  (1) 

avanzan  en  legión 

y  empiezan  á  engullirse 

alguna  gran  nación, 

se  ajusta  un  gorro  frigio 

encima  del  país, 

se  asustan  los  microbios 

y  escapan  en  un  tris. 

Fíjele  usted  bien 

cómo  salen  ya, 

corren  más  que  el  tren, 

qué  velocidad; 

y  ellos  al  huir 

dicen  á  una  voz: 

para  España  sí, 

para  Francia  no. 


Íl)  Este  juguete  está  formado  de  dos  esferas  huecas,  unidas  por 
un  eje  central.  La  esfera  superior,  que  lleva  las  iniciales  R.  F.,  va 
cubierta  por  un  gorro  frigio;  la  inferior  llevará  los  colores  de  la  ban- 
dera española.  Cuando  el  couplet  lo  indica  y  á  voluntad  de  López, 
desciende  una  figura  vestida  de  abate  y  se  oculta  en  la  esfera  in- 
ferior. 


—  29  — 


11 


Aquí  está  ei  tentetieso, 
juguete  fin  rival, 
que  estando  ya  en  el  suelo 
se  vuelve  á  levantar. 
Son  copias  ó  retratos 
de  un  conde  muy  barbián, 
ministro  allá  en  España 
del  bando  liberal. 

Fíjese  usted  bien 

cómo  avanza  ya, 

corre  más  que  el  tren 

aunque  cojo  está. 

Ya  se  ve  de  pie; 

ya  en  el  suelo  da 

y  otra  y  otra  vez 

vuelta  á  levantar. 


Coro  ¡A.y,  qué  buen  humor! 

¡Es  original! 
¡Este  vendedor 


no  tiene  rival!  (vase  ei  coro.) 
ESCENA  II 

LÓPEZ 

Hablado 

Está  de  Dios  que  me  he  de  pasar  la  vida  en 
la  calle.  Unas  veces  echado  por  los  empresa- 
rios y  otras  echado  por  mi  mujer  para  ven- 
der juguetes.  ¡A  lo  que  tiene  que  agarrarse 
un  artista  por  falta  de  contratal 


—  30  — 


ESCENA  III 


LÓPEZ    y    ROSINA    (1) 

Ros.  ¡López! 

LÓPEZ  (La  ballena.) 

Ros.  ¿Qué  haces  aquí  parado?  ¿Por  qué  no  te 

mueves?  ¿Por  qué  no  vendes? 

LÓPEZ  Porque  no  me  compran.  Esta  vida  no  es 

para  mí,  Rosina.  Pídeme  un  flin-flán;  píde- 
me el  kake;  pídeme  la  machicha;  pero  no 
me  pidas  que  siga  vendiendo  chucherías, 
porque  me  rebelo. 

Ros.  ¿Chucherías?  ¿Chucherías  á  los  camelos,  im- 

bécil? ¿Acaso  en  España  no  conocéis  los  ca- 
melos? 

LÓPEZ         jVayal  Pero  allí  no  se  venden. 

Ros  ¿No? 

LÓPEZ  Se  dan.  ¿Que  hacen  elecciones  los  conserva 

dores?  Camelos  para  los  liberales.  ¿Que 
mandan  los  liberales?  Camelos  para  todo  el 
país. 

Ros.  jGracioSo!  (Dándole  un  golpe.) 

LÓPEZ  Rosina,  encanto  de  mis  ojos,  estáte  quieta 

Ó  te  doy  con  el  establecimiento  en  las  na- 
rices. 

Ros.  Eso  harás  tú  con  esta  mujer,  que  no  ha  re- 

parado en  sacrificios  para  que  no  te  falte 
nada,  que  se  ha  gastado  contigo  sus  últimos 
ahorros. 

LÓPEZ  ¿Los  últimos?  ¿Pues  qué  has  hecho  de  tanto 
dinero? 

Ros.  Gastarlo. 

LÓPEZ  ¿Todo? 

Ros.  No  me  queda  más  que  mi  calcetín:  la  hucha. 

LÓPEZ  Pues  venga  la  hucha. 

Ros.  Cá;  ese  dinero  es  para  mi  vejez. 

LÓPEZ  ¿Y  á  cuándo  aguardas? 

Ros.  (Pegándole.)  ¡Ah,  granuja,  pillo,  bribónl  ¡Y  yo 

que  venía  á  traerte  la  felicidadl 


(l)    López— Resina. 


—  81  — 


LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 


Ros. 

LÓPEZ 

Ros 

LÓPEZ 

Ros 

LÓPEZ 

Ros 

LÓPEZ 

Ros 

López 
Ros. 

LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 


¿La  felicidad  dices? 
¡Sí,  una  contrata  para  Túnez. 
¿Una  contrata  y  cambiar  de  comestibles? 
¿Porque  en  Túnez  tirarán  dátiles  á  la  esce- 
na? ¡Sus,  y  á  Túnez!  Atunes  los  dos.  Los  dos 

atunes.  (Abrazándola.) 

Quita. 

¿Y  quién  es  esa  mosca  blanca  que  nos  con- 
trata? 

Monsieur  Mustafá. 

Cómo,  ¿aquél  empresario  que  estuvo  aquí 
hace  años? 
El  mismo. 
¡Vamos,  vamos  corriendo! 

¡Alons!  (Dándole  un  pellizco  en  el  brazo.) 

No;  las  señoras  primero. 

Primero  tú,  corderito  mío.  ¡Alons!  (Repitiendo 

el  pellizco.) 

¡Eh,  tú,  que  me  vas  á  dejar  sin  alón!  (1) 

¡Si  son  caricias! 

¿Caricias?  ¡Pues  permite  que  te  corresponda! 

(Dándole  un  capirotazo.) 

|Ah,  granuja! 

¡Toma  caricias!  (Mutis  á  discreción  de   los  actores, 

por  la  Izquierda.) 


ESCENA  IV 


BEBEL,  MARGOT  (niña  de  seis    años)  y  MADAME  BOUCHARD 

Mar.  (Sale  corriendo  por  la  derecha)  ¡Scñor   LÓpez,  Se- 

ñor López! 

Bebel  ¡No  corras,  Margot,  que  te  vas  á  caer!  (2) 

Mar  .  Era  para  llamar  al  señor  López;  pero  ya  no 

se  le  ve. 

Bebel  Dame  la  mano.   Hay  mucha  gente  por  el 

boulevard  y  pudieras  perderte. 

Mar.  Como  tú  quieras,  mamaíta. 

Bebel  Y  ahora  á  casa,  que  tu  padre  estará  espe- 

rándonos para  poder  salir. 


(1)  Rosina— López. 

(2)  Bebel— Margot— Mad.  Bouohard. 


—  32  — 

Mar.  Déjame  ver  esas  muñecas. 

Bebel  Que  se  hace  tarde. 

Mar.  ¡Ay,  qué  pelo,  qué  pelo  tan  rubio!  ¡Y  lleva 

pendientes!  {Mira,  mamá,  mira  aquella  del 

vestido  azul! 
Bebel         Sí  que  es  preciosa.   . 
Bou.  Buenas  tardes,  señora  Duval.  (Desde  la  puerta 

de  la  tienda.) 

Bebel  Muy  buenas. 

Bou.  ¿Qué?  ¿Te  agradan  las  muñecas,  Margot? 

Mar.  Sí,  señora.  ¿Cuánto  cuesta  aquella  rubia  del 

vestido  azul? 
Bou.  Esa  es  de  las  más  caras. 

Mar.  ¡Qué  lástima!  ¿verdad  mamá? 

Bebel  Sí,  hija  de  mi  alma.  ¡Qué  lástima  no  poder 

comprártelas  todas! 
Mar.  Todas  no,  yo  me  conformaba  con  esa. 

Bebel  Vaya,  que  tenemos  prisa,  Margot. 

Mar.  Quede  usted  con  Dios,  señora  Bouchard. 

Bou.  Adiós,  hijita. 

Bebel         Buenas  tardes. 
Bou.  Muy  buenas. 

Mar.  Mamá,  ¿pasarán  los  Reyes  por  aquí  antes 

de  ir  á  casa? 
Bebel         Es  posible. 

Mar.  (Dando   un   suspiro  muy  grande.)    jAy...    DioS    lo 

quiera!  (Se  van  por  la  izquierda.) 


ESCENA  V 

NINON  sola.  Sale  Ninon   por   la    izquierda,  elegantemente  vestida  y 
hasta  llamativa  de  lujo:  llevará  un  magnífico  abrigo  de  pieles.  En  su 
modo  de  andar,  en  sus  movimientos  y  sobre  todo  en  su  cara,  acusa- 
rá terrible  enfermedad  al    corazón 

Música 

Ya  vuelve  á  tí  la  pobre  pecadora, 
ya  vuelvo  á  tí,  París  del  alma  mía. 
¡Cuánto  lloré  pensando  en  esta  hora, 
porque  pensé  que  á  verte  no  volvía! 
Loca  gocé  de  la  fortuna  incierta 
mientras  sentí  mi  corazón  inerte. 


— .  33  — 

y  ahora  que  ya  mi  corazón  despierta 
á  mi  pesar  siento  llegar  la  muerte. 

Pero  al  ver  estos  lugares, 

¡ay,  ciudad  de  mis  amores! 
¡Mis  pesares, 
mis  dolores, 

son  más  dulces  hoy  que  ayer! 

Y  resisto  tus  embates 

aunque  lates  ya  sin  tino. 

¡Corazón,  ay,  no  me  mates, 

no  me  mates,  asesino! 

¡Ten  piedad  de  esta  mujer! 

Voy  á  volver 
á  ver  á  mi  Margot; 

voy  á  besar 
sus  labios  de  carmín; 

voy  á  estrechar 
su  cuerpo  encantador; 

voy  á  saber 
si  hay  dicha  para  mí. 

Aunque  Dios  mi  vida  exija 
halle  al  fin  la  triste  madre, 

en  la  hija 

y  en  el  padre 
redención  y  caridad. 
Mas  no  extremes  tus  embates 
hasta  el  fin  de  mi  camino: 
¡corazón,  ay,  cómo  lates, 

cómo  lates 

asesino! 
|De  esta  madre  ten  piedad! 

Hablado 

Aquel  es  el  Café-Concert  donde  trabajába- 
mos juntos.  ¿Continuará  Luciano  formando 
parte  de  la  compañía?  Ea,  resolución.  (Leyen- 
do el  cartel.)  Pilul,  Bisson,  Navá...  Pero  Lu- 
ciano no  figura  en  el  cartel.  ¿Trabajará  en 
otro  teatro?  ¿Cómo  informarme?...  Entraré. 

Es  lo  más  derecho.  (Entra  en  el  Café-Concert.) 


—  34 


ESCENA  VI 

LÓPEZ;   luego    ísINOX 


LÓPEZ  (por  la  izquierda.)  ¡¡Contratados,  contratados 

para  Túnez!:  ¡Ese  moro  no  tiene  precio!  Dos 
ajenjos  llevo  tomados  y  gracias  á  bU  mo- 
risca amenidad  he  podido  desprenderme  un 
momento  de  Rosina.  ¡Esta  es  la  hora  á  que 
suelen  venir  mis  venusesl  Pobre  Rosina;  yo 
en  acecho  y  ella  oyéndole  referir  al  moro  las 
costumbres  del  harem.  ¿Qué  harán  en  ^el 
harem? 

NiNON  Nada.  El  encargado  del  mostrador  no  es  el 

mismo  de  entonces  y  no  conoce  á  Luciano. 

LÓPEZ  (¡Caracolitos!  ¿Quién  será  aquella  princesa? 

NiNON  ¿Eh  ..?  Sí,  no  me  engaño.  ¡López! 

LÓPFZ  (Anda,  y  sabe  mi  nombre  y  me  llama.)  Se- 

ñora... 

NiNON         ¿Tan  cambiada  estoy  que  no  me  reconoces? 

LÓPEZ  ¡Calle...  Ninon! 

NiNON  ¡Amigo  mío!  (1) 

LÓPEZ  ¡Caramba!  La  verdad  es  que  los  años  no  pa- 

san en  balde,  y  luego  que  esa  indumenta- 
ria. .  ¿Hemos  hecho  fortuna,  eh? 

Ninon         Sí. 

LÓPEZ  Lo  dices  de  un  modo...  Te  veo  triste,  aba- 

tida... 

Ninon  Estoy  muy  enferma,  López. 

LóPhZ  ¿Qué  tiene.-? 

Ninon         Este  maldito  corazón  que  se  me  rebela. 

LÓPEZ  ¡Anda,  y  nosotros  que  nos  figurábamos  que 

no  sabías  lo  que  era  ese  artefacto! 

Ninon         ¡Ojalá  siguiese  ignorándolo! 

LÓPEZ  ¿De  dónde  vienes? 

Ninon         De  Nueva  York. 

LÓPEZ  ¿Y  tü  instalas  aquí  definitivamente? 

Ninon  No;  vengo  de  paso.  El  médico  me  recomien- 
da un  clima  más  benigno.  Mañana  salgo 
para  Niza. 


(l)    Ninou— López. 


—  86  — 


liÓPEZ 
NlNON 

LÓPEZ 
NlNON 
XÓPEZ 
-NlNON 
LÓPEZ 
NlNON 

LÓPEZ 

NlNON 

LÓPEZ 

NiNOM 
JjÓPEZ 

-NlNON 


López 

NiNON 
LÓPEZ 


NlNON 
LÓPEZ 

NlNON 
LÓPEZ 


NlNON 


LÓPFZ 
NiNOV 
LÓPEZ 
lílNON 


¡Caramba  con  Ninon,  si  pareces  otra! 

Oye,  López,  ¿qué  sabes  de  mi  hija?  ¿Qué  ha 

sido  de  Luciano?  (con  ansiedad.) 

Pues  Margot  hecha  una  mujercita. 
¿De  veras?  ¿Kstará  muy  guapa? 
Guapísima.  Es  tu  retrato. 
¿Querrá  mucho  á  su  madre? 
La  adora 

¿De  modo  que  me  estará  siempre  nom- 
brando? 

¿A.  tí?  Nunca.  Jamás  ha  pronunciado  tu 
nombre. 

¿Cómo?  ¿Pues  no  acabas  de  decirme  que  me 
quiere  tanto? 

Bueno...  pero...  te  diré,  te  diré...  (He  metido 
la  pata  hasta  el  corvejón  ) 
¡Tú  me  engañas! 
¿Yo.-.? 

Sí.  Me  ves  enferma,  muy  enferma,  y  tienes 
compasión  de  mí.  Yo  te  lo  agradezco.  Pero 
por  horrible  que  sea  la  verdad,  dímela,  Ló- 
pez, dímela,  que  todavía  es  más  espantoso 
lo  que  me  figuro. 

Pues  bien.  Es  cierto  que  Margot  adora  en 
su  madre;  sólo  que  esa  madre  no  eres  tú. 
¡Sigue! 

Esa  madre,  que  á  su  vez  la  quiere  con  tod  » 
su  corazón  y  que  la  considera  y  la  trata  como 
á  las  propias  niñas  de  sus  ojos,  es  Bebel. 

¡Bebei!  (Horrorizada.) 

Sí,  Bebel,  á  quien  Luciano  ha  hecho  su  es- 
posa, viniendo  así  á  legitimar  á  Margot. 

¡JeSÚSl  (Llorando.) 

Mira,  hazme  el  favor  de  no  soltar  más  lagri- 

mitas,  poique  tampoco  estoy  yo  para  bailar 

en  la  cuerda  floja. 

De  modo  que  si  yo  deseara  ver  á  mi  hija;  si 

antes  de  emprender  este  triste  viaje  quisiera 

darla  un  beso,  ¡quién  sabe  si  el  último! ¿crees 

tú  que  se  opondría  Luciano?  (Temblorosa.) 

Estoy  seguro. 

¡Cuanto  debe  odiarme! 

Tonta,  llorando  no  se  consigue  nada. 

Es  verdad,  me  comeré  las  lágrimas. 


—  36  — 

LÓPFZ  De  eso  voy  á  tener  yo  que  alimentarme  si 

Dios  no  lo  remedia. 

NiNON         ¿Tan  mal  estáis  de  intereses? 

LÓPEZ  Peor,  amiga  mía,  muchísimo  peor.  Hoy  no» 

han  despedido  á  Rosina  y  á  mí  de  ia  com- 
pañía, (sollozando  cómicamente.) 

NiNON  ¡Pobre  López!  ¡Ah,  qué  idea!  ¿Quieres  ganar- 

te un  billete  de  mil  francos? 

LÓPEZ  ¡De  mil  francos!  ¿Kn  qué  museo  se  ve  eso? 

NiNON  Busca  un  medio  para  que  yo  bese  á  mi  hija 

sin  que  Luciano  pueda  oponerse,  y  tuyo  es 
ese  dinero. 

LÓPEZ  ¡Mucho  pides! 

NiNON         ¿Vive  cerca? 

LÓPEZ  Allí  en  frente.  Aquella  fotografía  es  suya. 

(señalando  á  lo  lejos  del  Boulevard.) 

NiNON  ¡Dios  mío,  tan  cerca  y  no  poderla  ver! 

LÓPEZ  Precisamente  á  esta  hora  sale  Luciano  to- 

das las  tardes  de  su  casa  para  hacer  entrega 
de  los  encargos. 

NiNON  ¡Toma,  toma,  á  ver  si  esto  te  aguza  el  inge- 

nio! (Dándole  el  billete.) 

LoPEZ  ¡Eh...!  ¡Ah,  sí,  aguzado,  aguzado  completa- 

mente! Entremos  aquí  y  te  explicaré  mi 
proyecto.  Anda,  te  convido. 

NiNON  Vamos.  (Entran  en  el  café.) 


ESCENA    VII 


LUCIANO,  la  SEÑORA  BOUCHARD 


Luc. 


Bou. 

Luc. 

Bou. 

ÍjUC. 

Bou. 
Luc. 


(saie  por  la  izquierda.)   Me  pareció  haber  vista 
á,  López  desde  lejos  y  bien  acompañado  por 
cierto.  Se  habrá  metido  en  el  café.  Dejf^- 
mosle  tranquilo.  ¡Señora  Bouchard! 
A  sus  órdenes.  ¿Desea  usted  algo?  (Desde  la 

puerta  del  Bazar.) 

Una  muñeca  con  traje  azul  para  mi  hija. 

¿El  regalo  de  Reyes? 

Justo. 

Aquí  tiene  usted  una  preciosa.  (Enseñándolo 

una  lujosísima  con  traje  y  sombrero  azul  ) 

;Vale  mucho? 


—  37  — 


Bou. 
Luc. 
Bou. 

Luc. 


Bou. 

Luc. 
Bou. 
Luc. 

Bou. 
Luc. 
Bou. 


Cien  francos. 

No  está  al  alcance  de  mi  fortuna. 
Se  la  enseño  á  usted  porque  es  la  admira- 
ción de  Margot. 

Acaba  de  decírmelo  su  madre;  pero  yo  de- 
seo algo  más  modesto;  que  no  exceda  de 
diez  francos. 
Aquí  tiene  usted  una  de  ese  precio.  (Le  enseña 

otra  más  modesta  con  traje  color  rosa.) 

Pero  no  tiene  vestido  azul. 

Se  le  puede  cambiar. 

Pues  haga  usted  el  favor  de  ordenarlo  así  y 

la  recogeré  al  regresar. 

Con  mucho  gusto. 

Hasta  luego. 

Vaya  usted  con  Dios,  señor  Duva'.  (Luciano  se 

va  por  segundo  término  derecha.) 


■      ESCENA    VIH 

La  SEÑORA  BOUCHARD,  NINON  y  LÓPEZ 


LÓPEZ 
lílNON 
LÓPEZ 

NiNON 

Bou. 

NiNOK 

Bou. 

NiNON 

Bou. 

-NiNON 

Bou. 

NlNON 

Bou. 

NiNON 

Bou. 


Conque  á  no  perder  tiempo. 

¿Vas  tras  él? 

Sí.  Primero  le  acompañaré  á  sus  encargos  y 

luego  á  presentarlo  al  moro.  ¡Abur! 

(¡Por  fin!)  A  ver,  ¿me  hace  usted  el  favor? 

¿Qué  desea  la  señora? 

Aquella  muñeca. 

¿Esta?  (La  de  más  lujo,  del  vestido  azul.) 

Sí,  esta  misma 

Lo  mejor  que  tengo  en  juguetes.  Dice  papá 

y  mamá. 

¿Cuánto  e»? 

Cien  francos. 

Tome  usted.  (Dándoselos.) 

¿Quiere  la  señora  que  se  la  envíe  á  su  casa? 
No,  gracias.  Yo  misma  la  llevaré. 
(Mientras  la  empaqueta.)  De  estas  se  venden  po- 
cas. Justamente  la  hija  de  un  señor  que 
acaba  de  marcharse  estaba  prendada  de 
ella;  pero  el  pobre  no  ha  podido  darla  esta 
alegría.  ¡Dichosa  usted  que  está  en  posición 


~-  3^  — 

de  hacer  este  pequeño  sacrificio  por  la  snyat 
Ya  se  la  cobrará  usted  en  besos.  Por  una 
hija  todo,  ¿verdad,  señora? 

NiNON  Buenas  tardes.  (Nerviosamente  y  con  angustia.) 

Bou.  Usted  lo  pase  bien.  (Entra  en  el  bazar  ) 

NiNON  ¡Por  una  hija  todo!  ¡Todo!  Pero...  ¡Dios  míol 

¿Tengo  yo  hija?  (Sale  de  escena  llorando,  'i  elón. 
rápido  ) 


MUTACIÓN 


—  39 


CUADRO  TERCERO 


-F 


P<y/////A'^r^ 


A=»Puerta  de  entrada. 
B=Mainpara  con  óvalo  de  cris- 
tal en  el  centro. 
C=Cortina  paravent. 
D=Ventanal. 


E=Puerta  para  las  habitaciones» 
F=Forillo  panorama. 
G=Máquina  fotográfica. 
0=Velador. 

n=Sillas. 


Galería  de  un  fotógrafo;  el  fondo  y  techo  de  la  escena  de  cristale» 
con  cortinas.  Por  los  cristales  del  fondo  debe  verse  una  especie 
de  panorama  de  parte  de  París  empezando  á  cubrirse  de  nieve. 
En  el  primer  término  de  la  izquierda  una  chimenea;  en  el  segun- 
do término  del  mismo  lado  una  puerta  que  figura  dar  entrada  á 
las  habitaciones  interiores.  En  primer  término  de  la  derecha  una 
puerta  mampara  de  entrada  á  la  fotografía.  Esta  puerta  abre  ha- 
cia la  escena  y  tiene  en  el  centro  un  óvalo  de  cristal  en  que  ge- 
leerá  «Fotografía.»  Delante  de  la  puerta  un  gran  paravent  formado 
por  cortinas.  La  puerta  al  abrirse  hace  sonar  un  timbre.  Sillas, 
mesas,  aparatos  de  fotografía  etc.,  etc.  Es  al  atardecer. 

ESCENA  PRIMERA 


BEBEL  y  M ARGOT.  Aparecen  sentadas  junto  al  velador,  Bebel  figura 
retocar  un  cliché.  Margot,  mirando  un  periódico  ilustrado 


Mar. 

Bebel 


Dime,  mamá:  ¿soy  yo  buena,  verdad? 
Muy  buena,  hija  mía. 


—  40  — 

Mar.  ¿Quién  es  mejor,  la  niña  de  la  señora  Bou. 

chard,  ó  yo? 

Bebel  Tú.  Los  padres  de  tu  amiguita  dicen  que  su 

hija  es  un  diablillo  desobediente. 

Mar.  ¿Cómo  entonces  el  año  pasado  le  pusieron 

los  Reyes  más  juguetes  y  mejores  que  á  mí? 

Bebel  Pues...  pues  no  lo  sé. 

Mar.  ¿Será  porque  somos  pobres? 

Bebel  Sí,  hijita,  tal  vez  sea  ñor  eso. 

Mar.  ¿y  el  ser  pobre  es  ser  malo? 

Bebel  No,  el  ser  pobre  es  una  desgracia. 

Mar.  Pues  los  reyes  debían  querer  más  á  los  des- 

graciados que  á  los  ricos. 

Bebfl  Pobrecita  mía,  tienes  razón. 


ESCENA  II 

DICHAS  y  ROSINA  muy  sofocada,    haciendo  sonar  el   timbre.  Habla 
casi  sin  aliento 

Mar.  ¿Quién  será? 

Ros,  ¿Se  puede? 

Bebel  Adelante. 

Mar.  ¡Si  es  la  señora  Rosinal 

Bebel  Siéntate,  mujer,  siéntate;  que  esta  escalera 

va  á  acabar  contigo. 

Ros.  Esta  escalera  no,  ese  pillo  de  López,  (se  sienta 

en  la  silla  que  ocupaba  Margot.  Esta  se  retira  á  mirar 
por  la  galería  de  cristales.) 

Bebel  Siempre  iojual. 

Ros.  No,  lo  de  hoy  no  tiene  precedentes.  Figúra- 

te que  estábamos  en  el  café  Riz  ultimando 
nuestro  contrato  con  aquel  Empresario  moro 
que  conocimos  hace  años,  y  que  como  enton- 
ces viene  á  llevarse  alsjunas  notabilidades, 
cuando  con  pretexto  de  un  asunto  urgente 
desaparece  López  del  café,  y  esta  es  la  hora 
que  no  sólo  no  ha  parecido,  sino  que  según 
me  han  dicho  en  el  boulevard,  acaban  de 
verlo  con  una...  señora,  que  le  ha  entregado 
no  sé  qué  papelucho  ¿Te  parece  á  tí  que  esa 
es  conducta?  ¡  Ah,  pero  yo  le  aseguro  que  me 
las  paga,  vaya  si  me  las  pagal  Por  lo  pronto, 


—  41  — 

ya  he  tomado  el  dinero  del  préstamo  y  no 
pienso  volver  á  casa  en  tres  días,  para  que 
se  crea  que  me  he  escapado  con  el  moro, 
que  á  estas  horas  va  camino  de  Marsella. 

Bebel  ¡Pero  Rosina! 

Ros.  Vosotros  me  daréis  asilo. 

Bebel  Pobre  López,  darle  un  susto  así,  con  lo  que 

te  quiere. 

Mar.  Oye,  mamá,  ¿te  parece  bien  que  escriba   á 

los  Reyes,  á  ver  si  este  año  me  ponen  la  mu- 
ñeca que  me  gusta  tanto?  (1) 

Bebel  Muy  bien.  Pues  mira,  mientras  yo  voy  á 

preparar  la  cena  para  cuando  venga  papá, 
tú  les  pones  la  carta.  Ahí  tienes  papel  y 
pluma. 

Mar.  En  seguida  la  escribo. 

Bebel  ¿Vienes,  Rosina? 

Ros.  ISí.  Oye,  Margot.  (2)  Si  subiese  López  á  pre- 

guntar por  mí,  no  le  digas  que  he  venido, 
¿eh? 

Mar.  Bueno,  no  se  lo    diré.    (Se    van    Bebel   y   Rosina 

puerta  izquierda.) 


ESCENA    III 


margot  á  poco  NINON 


Mar. 


NiNON 

Mar. 

NiNON 

Mar. 

NiNON 


(sentándose  á  la  mesa,  de  espalda  á  la  puerta.)  ¿CÓmO 

empezaría  yo?  ¡Ah,  sí,  ya  sé!  (Escribiendo.) 
cM.is  queridos...  señores  Reyes.  Yo  soy... 
Margot...  una  niña  muy...  buena...  y  este  año 
quiero...  una  muñeca...  que  hay...  en  el  pa- 
saje... de... 

(Entra,  haciendo    sonar  el    timbre  y  se   queda    detrás 

del  paravent.) 

¿Eh.  .?  ¿Quién  es?  (volviéndose.) 

(ai  oir  una  voz  de  niña,  quiere  contestar  pero    no    la 

deja  la  emoción.) 

(Levantándose.)  ¿Que  quién  CS? 

Yo.  (presentándose.) 


(1)  Rosina— Margot— Bebel. 

(2)  Margot— Rosina— Bebel. 


—  42  — 

Map.  Pase  usted.  Llamaré  á  mi  mama. 

NiNON         No,  lio  la  molestes,  hija  mía.  No  he  venida 

más  que  á  traerte  esto  y  me  voy  en  seguida. 

Toma,  de  parte  de  los  Reyes.  (Enseñándole  la 

caja  de  la  muñeca  que  compró  en  el  cuadro  anterior.)» 

Mar.  ¿De  parte  de  los  Reyes?  ¡Pero  si  aún  no  he 

concluido  la  carta! 
NiNON         No  importar  ellos  han  adivinado  lo  que  tú 

querías  y  aquí  lo  tienes. 
Mar.  ¡Pero...  si  los  reyes  no  salen  hasta  media 

noche! 
NiNON         Por  eso  me  envían  á  mí  en  su  lugar.  Mira,. 

¿no  es  esta  la  muñeca  que  á  tí  te  gUFtaba? 

(sacándola  de  la  caja,) 
Mar.  ¡Ah,  sí,  qué  preciosa!  (Sm  atreverse  á  tocarla.) 

NiNON         Tómala,  tuya  es. 

Mar.  ¿No  me  engaña  usted?  (Adelantándose  á  cojerla; 

pero  parándose  de  repente.) 

NiNON         ¿Por  qué  había  de  engañarte?  Tómala.  (Mar 

got  se  acerca  y  la  coge.) 

Mar.  jAh,  sí,  la  misma,  la  misma! 

NiNON         ¿^  no  merece  un  beso  el  recado? 

Mar.  Sí,  señora.  (Acercándose  á  ella.) 

NiNON  (cogiéndola  y  besándola.)  ¡Bendita  seas!  ¡Déja- 
me, déjame  que  te  estreche  contra  mi  co- 
razón! 

Mar.  ¡Me    hace    usted    daño!    (Ninon    sigue   besándola, 

frenéticamente  yMargot  muy  asustada,  dice:)  ¡Mamá^ 

mamá! 
Ninon         ¡No  la  llames,  tú  eres  mía,  mía  solamenteí 

Mar.  ¡Mamá,    mamál    (Muy  asustada  y  procurando  des- 

asirse de  Ninon.) 


ESCENA  IV 

DICHAS     y     BEBEL 

BeBEL  ¡MargOt,  hija  mía!  (Desde  dentro.)  ¡Jesús!  (vien- 

do á  Ninon.) 

Ninon  ¡Bebel!  (soltando  á  Margot.) 

Mar.  (¡Qué  susto,  mamá!)  (1) 


(3)    Ninon— Bebel— Margot. 


—  43  — 

Bebel  Vete  dentro,  M argot. 

¡Mar.  (No,  no  te  dejo  sola  con  ella.) 

Bebel  No  tengas  miedo,  esta  t'eñora  es  una  amigja 

mía. 

Mar.  ¿Sí?... 

Bebel  Sí,  vete  dentro. 

Mar.  (¿Será  verdad  que  viene  de  parte  de  los  Re- 

yes?) (Se  ra  izquierda  mirando  con  gran  insistencia 
á  Ninon  ) 


ESCENA  V 

BEBELyNINON 

NiNON         ¡Bebel! 

Bebel  ¡Vete,  sal  de  esta  casal 

NiNON         ¡Compasión,  Bebel,  (se  arrodilla.)  companióní 

(Rompe   en  solloaos.) 

Música 

Ninon  No  llego  aquí 

buscando  el  bien  perdido; 

solo  de  tí 
demando  compasión. 

Ya  que  por  él 
la  dicha  has  conocido, 

sea  Bebel 
quien  logre  mi  perdón,  (se  levanta.) 
Bebel  Tiemblo  por  tí, 

si  aquí  te  ve  Luciano; 

tiemblo  por  mí, 
si  avivas  su  pasión. 

Hoy  á  Bebel 
Ninon  acude  en  vano. 

¿Cómo  yo  á  él 
le  pido  tu  perdón? 


Ninon  Enferma  de  muerte 

no  ansiaba  la  vida, 
ansiaba  tan  solo 
besar  á  mi  hija. 


—  44  — 

Mas  fui  mala  madre 
y  Dios  me  castiga, 
¡á  mi  me  rechaza 
y  á  tí  te  acaricia! 
Bebel  Huiste  del  padre, 

dejaste  á  la  hija; 
con  él  y  con  ella 
lloré  tu  perfidia. 
Los  quiero  y  me  quieren, 
sus  almas  son  mías. 
No  tengas,  no,  celos. 
¡Dios  hace  justicia! 


NiNON  Ya  toco,  sí, 

la  realidad  horrible. 
Bebel  Yo  que  sufrí 

comprendo  tu  dolor. 
NiNON  No  volveré, 

mi  Hueño  es  imposible. 
Bebel  Yo  velaré 

por  la  hija  de  tu  amor. 
NiNON  Tú  pedirás 

que  el  cielo  me  perdone. 
Bebel  No  dudarás 

que  noble  siempre  fui. 
NiNON  Cuando  cruel 

la  vida  me  abandone, 
oye,  Bebel, 

(Acercándose  á  ella   suplicante  y  casi  con  el  aliento.) 

hazla  rezar  por  mí. 
Bebel  ¡Eso  sí! 

NiNON  ¡Te  oye  DiosI 

Bebel  jEso  sí! 

(Las  dos  abrazadas.) 

Yo  te  juro  por  tu  hija  velar, 
como  madre  bendita  de  Dios; 
si  es  feliz  con  su  dicha  gozar, 
y  si  sufre  sufrir  por  las  dos 
De  mis  labios  jamás  ha  de  oir 
lo  que  un  hijo  no  debe  saber, 
y  tu  nombre  le  haré  bendecir 
por  si  nunca  la  vuelves  á  ver. 


—  46  — 

NiNON  Pues  me  juras  por  ella  velar 

como  madre  bendita  de  Dios, 
El  conserve  la  dicha  en  tu  hogar 
y  felices  os  haga  á  las  dos. 
Yo  á  su  lado  soñé  revivir, 
mas  dichosa  no  puedo  ya  ser, 
y  tan  solo  me  resta  morir 
si  á  mi  hija  jamás  he  de  ver. 


Adiós,  de  aquí  me  alejo.    (Marchándose.) 

Bebel  Confía  en  mí,  Niñón. 

NiNON  Adiós.  Ten,  para  ella.  (La  besa  en  la  frente.) 

Bebel  ¡Adiós! 

Las  dos  ¡  Por  siempre,  adiós! 

(Bebel  queda  donde  estaba.  Ninon  se  dirige  resuelta- 
mente á  la  puerta,  mas  después  de  abrir  la  mampara 
vuelve  á  soltarla;  suena  el  timbre  y  Ninon  al  ver  apa- 
recer á  Luciano  se  oculta  entre  las  cortinas.) 


Bebel 


Hablado 


¡Infeliz!  ¡Dios 

(sentándose.) 


mío,  ten  compasión  de  ellat 


ESCENA  VI 


DICHAS,  LUCIANO.  Luego  M ARGOT 

LUC.  Ea,    ya    estoy   de    vuelta.    (Dejando   el  abrigo.) 

¿ComemoS?(Dirigiéndose  á  donde  está  Bebel.)¿PerO 

qué  es  eso,  lloras?  ¿Qué  tienes? 

Bebel  ¿Le  has  visto? 

Luc.  ¿A  quién? 

Bebel  A  Ninon.  Acaba  de  salir. 

Luc.  ¡Ninon!  ¿Ninon  aquí?  \Se  ha  atrevido!... 

Bebel  Perdónala.  ¡Está  muy  enferma! 

Llc.  ¿Ha  hablado  con  Margot? 

Bebel  No  ha  hecho  más  que  besarla  y  traerla  ju- 

guetes. ¡Si  la  vieras!  ¡Lleva  la  muerte  retra- 
tada en  la  caral  (Pausa.) 

Luc.  ¡Pobre    mujer!    (volviéndose    para  que  Bebel  no  le 

vea  la  cara.) 


—  46  - 

BeBEL  ¿Ann    la   quieres?    (Levantándose  y  con    cariñosa 

reconvención.) 

Luc.  jOh,  no,  Bebel:  mi  corazón  es  enteramente 

de  mi  hija  y  tuyo! 
Mar.  ¿Puedo  salir  ya,  mamá? 

Bebel  Sí,  hija,  si.  Ya  está  aquí  tu  padre  y  vamos 

á  comer  ahora  mismo. 
Mar.  (¿Se  fué   esa  señora?)  (a  Bebel,  después  de  besar 

á  Luciano.) 

Bebel  Sí. 

Mar.  (¡Cómo  apretaba!)  Mira,  papá.   Mira  lo  que 

me  ha  traído  una  señora. 

Luc.  Bonita  muñeca. 

Maf.  ¿Verdad  que  sí?  Tú  no  la  has  visto  bien, 

mamá.  Mírala  qué  preciosa.  ¿Pero  qué  tie- 
nes, lloras? 

Bebel  Yo  no,  hija  mía,  es  el  frío. 

Mar.  Pues  ese  frío  lo  quito  yo  con  un  beso.  (La 

besa.)  ¿Y  ahora  estás  mejor? 

Bebel  ¡Sí,  hija  de  mi  alma! 

Luc.  Ea,  á  la  mesa,  á  la  mesa. 

NiNON         (¡No  puedo  más,  las  fuerzas  me  abandonan!) 

LÓPFz  (Dentro  )  ¡Luciano!  ¡Luciano! 

Luc.  ¿Quién? 

López  ¡Luciano!  (Dentro.) 

Luc.  ¡López! 


ESCENA  VII 

DICHOS,    LÓPEZ.    Luego  ROSINA 

Lópi  z  ¡Luciano,  Bebel,  amigos  míos! 

Luc.  ¿Qué  te  pasa? 

López  ¿Ha  venido  Rosina  por  aquí? 

Bebel  No. 

López  ¡Ni  en  el  café,  ni  en  casa!   ¡Ya  no  me  cabe 

duda,  ciertos  son  los!...  ¡No  quiero  nom- 
brarlos! 

Luc.  ¿Estás  loco?  (1) 

LÓPEZ  ¡Fíese  usted  de  los  tunecinos! 

Bebel  ¿Pero  qué  te  sucede? 


(l)    Luciano— López— Bebel-  Margoi. 


LÓPEZ 

Luc. 

LÓPEZ 

Bebel 

LÓPEZ 

Luc. 

LÓPEZ 


Kos 

LÓPEZ 

Eos. 

LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 

Ros. 

LÓPEZ 

Ros 

LÓPEZ 

Bebel 
Mar. 
Ros. 
Luc. 

Bkbel 

LÓPEZ 


Bebel 

Ros. 

Mar. 

Bebel 
Mar. 


—  47  - 

¡Que  no  encuentro  á  Rosina  por  ninguna 
parlel 

¡Pero  hombre!... 

¡Se  marchó,  la  perdí!  ¡Se  ha  pasado  al  moro 
crn  calcetín  y  todo! 
¿Qué  calcetín? 
¡Nuestra  hucha! 
¡Cálmate,  hombre! 

¡Ah,  Luciano,  tú  no  sabes  lo  que  es  encon- 
trarse en  el  tálamo  con  seis  toneladas  de 
menos! 

(Saliendo.)  jToma  toneladas!  (pegándole.)  (1) 

¿Tu? 

Sí,  yo  que  tengo  que  pedirte  cuentas  de  tu 

conducta. 

¿Cómo? 

¿Qué  te  ha  dado   esa...  señora,  con  quien 

has  estado  hablando  en  el  pasaje? 

Nada;  yo  te  juro... 

(Después  de   registrarle  le   saca  el  billete  y  dice  ense- 
ñándoselo:) ¿Qué  es  esto? 
¡Un  papiro! 

¿Y  eí^tO?  (Le  da  un  cachete.) 

¡Un  papirotazo! 

¡Granuja! 

Calla,  yo  te  explicaré... 

Ea,  á  comer.  Quedaos  con  nosotros. 

Sí,  sí  que  se  queden. 

¡No  faltaba  más!... 

Eso  digo  yo;  no  faltaba  más  que  os  fuerais 

con  lo  que  está  nevando.  (Desde  el  ventanal.) 

¡Vamos,  vamos! 

No  hay  más  remedio  que  aceptar.  ¡Qué  her- 
moso es  el  calor  de  la  familia!  (Abrazando  á 

Eosina.) 

¡Ya  lo  creo! 

Déjame.  ¡Adúltero!  (Entran  por  la  izquierda.) 
■    ¡Cuánta    nieve!    (ai  lado  de    Luciano,  fil  que  coge 
de  la  mano.  Música  en  la  orquesta.) 
Anda,  MargOt.  (Se  entra.) 

Debe  ser  muy  triste  morir  de  frío,  ¿verdad, 
papá? 


(l)    Luciano— López— Rosina— Bebel— Margot. 


—  48  — 
LuC.  (cogiendo   de    la    mano  á  Margot  y  entrándose  por  la 

izquierda.)  ¡Muy  triste,  hija  de  mi  alma,  mi  y 
triste! 


ESCENA  ULTIMA 

NINON,  sola 

NiNON  (pálida,  demacrada,    agonizante,    sale  de  detrás  de  las 

cortinas,  donde  ha  estado  oculta;  mira  por  donde  han 
hecho  mutis  los  otros,  se  acerca  á  la  mesa,  coge  la 
carta  empezada  por  Margot,  y  después  de  besarla  la 
guarda  en  el  pecho;  levanta  sus  ojos  al  cielo  y  tam 
baleándose  y  prorrumpiendo  en  un  sollozo  desgarra- 
dor abre  la  mampara  y  sale  corriendo.    Telón  rápido.) 


FIN   DE   LA   OBRA 


Precio:   HN9   peseta